Tarta de Zanahoria con crema de pistachos
- Ana Cardina
- 21 oct 2023
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 31 mar 2024
Voy a hacer una deliciosa tarta de zanahoria o Carrot Cake, sin duda una de las tartas más conocidas y apreciadas en todo el mundo, un clásico que nunca pasa de moda.
Las virtudes de esta tarta son muchas, además de tener una especial jugosidad y una presencia muy llamativa (gracias a la humedad y color que le otorga la carlota), posee altas dosis de vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. Las zanahorias son uno de los alimentos más saludables que existen, tienen pocas grasas y calorías (tan solo 39 kcal por cada 100 gramos), contienen mucha agua, son ricas en fibra, y resultan imprescindibles para la buena salud de tu vista, piel y pelo por su alto contenido en vitaminas y betacaroteno, que el organismo convierte en vitamina A, también conocida con el nombre de retinol.
Una tarta diferente, sin azúcar, sin harinas refinadas y rica en grasas saludables. Una tarta densa y a la vez esponjosa, aromatizada con especias y rellena de un frosting ligero y muy sabroso, al que le daré mi toque personal.
Ingredientes tarta de zanahoria
Ingredientes para el bizcocho
350 g de zanahoria
250 g de harina de almendras
50 g de crema de anacardos
4 Huevos
100 g de eritritol glas o tu endulzante favorito al gusto
150 ml de bebida de soja o almendra sabor
Una pizca de vainilla en polvo (o una cucharadita de esencia de vainilla)
Una cucharadita de canela en polvo
Una cucharadita de jengibre en polvo
Una pizca de nuez moscada molida
Ingredientes para el relleno
500 g de queso fresco 0% MG (también podemos usar queso crema)
150 g de pistachos crudos pelados
70 g de eritritol glas o tu endulzante favorito al gusto
Ingredientes para los pistachos caramelizados
50 g de pistachos crudos pelados
Una pizca de aove para engrasar la sartén
40 g de xilitol
Un chorrito de jugo de limón
Una pizca de sal
Ingredientes para el frosting
50 g de mantequilla
Elaboración
Bizcocho
Lo primero que haremos será pelar las zanahorias. Las rallamos por la cara fina de un rallador y las colocamos en un bol apto para microondas, les añadimos 50 ml de bebida de soja, las tapamos con papel film (que perforamos con un tenedor), cocinamos en el microondas durante 6 minutos y reservamos.
Separamos las yemas de las claras y vertemos en dos boles grandes. En el bol donde hemos puesto las yemas añadimos el eritritol glas (o impalpable) y las blanqueamos batiéndolas con unas varillas eléctricas de repostería (o en su defecto con unas varillas manuales).
A continuación, añadimos 100 ml de bebida de soja, la crema de anacardos y volvemos a batir. Añadimos la zanahoria, la harina de almendras, la vainilla, la canela, el jengibre y la nuez moscada y removemos hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados.

Recuperamos el bol donde habíamos reservado las claras y las montamos a punto de nieve. Para que monten mejor, añadimos un chorrito de limón y una pizca de sal y batimos con unas varillas eléctricas hasta que las claras formen picos y no se caigan al poner el bol boca abajo.

Por último, añadimos poco a poco las claras a nuestra masa, mezclando con la ayuda de una espátula con movimientos envolventes de abajo hacia arriba para evitar que se pierda el aire de las claras, de esta forma el bizcocho nos quedará más esponjoso sin necesidad de levadura.
Voy a utilizar estos moldes de silicona para hacer tres bizcochos finos y del mismo grosor. Tienen un diámetro de 19,5 cm y una altura de 2,5 cm. Para poder desmoldar con facilidad los bizcochos, colocamos tres círculos de papel sobre la base de los modes y los engrasamos.
Repartimos la masa en los tres moldes y nivelamos la masa dándole unos pequeños golpecitos.

Introducimos los moldes en el horno, precalentado a 150 °C (302 °F), con calor por arriba y por abajo. Horneamos durante aproximadamente 50 minutos o hasta que veamos que al pinchar en el centro de los bizcochos con un palillo, este sale limpio.
Un truco para evitar el exceso de humedad, algo bastante habitual si usamos moldes de silicona, consiste en desmoldar los bizcochos, colocarlos de nuevo sobre la rejilla, hornearlos durante 5 minutos y dejarlos enfriar.

Crema de pistachos para el relleno
En una picadora o un robot de cocina, trituramos los pistachos hasta obtener una harina fina con pequeños trocitos.
Trituramos el queso fresco hasta obtener una crema y la mezclamos con la harina de pistachos y el eritritol glas hasta obtener una crema homogénea.

Para montar las capas de la tarta con facilidad y que nos quede con una forma perfecta, me voy a ayudar de un molde desmontable de 19,5 cm de diámetro y 7 cm de altura. Cubrimos la base del molde con papel de hornear y las paredes con papel film o con unas tiras de acetato para que, cuando desmoldemos, no se nos quede pegada la crema del relleno.
Antes de empezar a montar las capas, reservamos 50 g de la crema de queso y pistachos, ya que la usaremos para el frosting de la cobertura.
Colocamos dentro del molde el primero de los bizcochos y extendemos por encima la mitad de la crema de queso y pistachos. Repetimos la misma operación, colocando el segundo bizcocho y la segunda capa de relleno y terminamos con el tercer bizcocho. Cada vez que coloquemos un bizcocho, lo presionamos ligeramente hacia abajo para que la tarta se compacte y el relleno cubra también los laterales.

Pistachos caramelizados
Picamos los pistachos con un cuchillo, en trozos ni muy grandes ni muy pequeños. Los colocamos en una sartén con un poco de aceite y los cocinamos durante unos minutos, removiéndolos con una espátula hasta que se tuesten ligeramente. Añadimos el xilitol, el jugo de limón y una pizca de sal y removemos sin parar hasta que el xilitol se caramelice y se adhiera a los pistachos.

Retiramos del fuego y extendemos bien sobre una superficie antiadherente tratando de evitar que se formen montoncitos.
Cobertura
Fundimos la mantequilla calentándola en el microondas (de 30 a 60 segundos) y la mezclamos con la crema de queso y pistachos que habíamos reservado.
Montaje y presentación
Sacamos la tarta de la nevera, vertemos la cobertura por encima y la extendemos con cuidado. Decoramos con nuestros pistachos caramelizados y dejamos reposar la tarta en la nevera al menos 24 horas para que se asiente y los sabores estén más pronunciados.

Transcurrido este tiempo, desmoldamos y retiramos el papel film o las tiras de acetato con cuidado. Ya podemos servir nuestra tarta.

Esta tarta es ideal para un desayuno o una merienda, os sugiero acompañarla con un buen café o té para disfrutarla todavía más.
Opmerkingen